Obama: Inspiracion y Disciplina

Monika Krach tiene 22 años, terminó el college en Princeton en junio y de ahí partió a trabajar para la campaña de Barak Obama en el estado de Nevada.  Este es uno de los estados tradicionalmente republicanos pero que se veía con posibilidades de cambio (en esta elección ganaron los demócratas).  En vez de partir a New York a buscar trabajo, Monika decidió dedicar su verano a influir sobre los votantes en Las Vegas.  Me intrigó su decisión, sobre todo que sé de muchas personas que suspendieron trabajo y estudios para unirse al esfuerzo de Obama.  Tenía curiosidad de saber que la había atraído ya que por lo general la gente joven muchas veces se mantiene al margen del proceso político.  Una de las características más notorias de esta campaña eran las hordas de gente joven que se movilizaron y trabajaron con gran entusiasmo.

“Escuche en mi iPod su libro The Audacity of Hope en el metro un verano en que trabaje en Washington.  Me inspiraron sus ideas y empecé a seguirle la pista.  Cuando anuncio su candidatura a la presidencia, su mensaje era realmente genuino, venia de un lugar verdadero a diferencia de los mensajes políticos típicos”. Esa fue la génesis que ella me describió.  Más allá de un candidato, Obama se perfilaba como alguien creíble y distinto.  De alguna manera la percepción de muchos jóvenes de que su slogan de “change” (cambio) era verdadero, significó que ellos pudieron sentirse representados en el candidato y encontraron un espacio dentro de su campaña.

Monika me enfatizo el sentimiento de aceptación que todos sus colegas sentían dentro por Obama.  A pesar de los miles de participantes existía una sensación de comunidad y de familiaridad.  Si bien el mensaje era inspirador, fue la organización y altas expectativas de rendimiento que cimentaron la adhesión.  La red organizacional, tanto para llegar a la gente con el mensaje como para lograr que fueran a votar (el voto es voluntario en EEUU) fue impecable.  Todos los días tenían que rendir cuenta de sus “números”: cuántas llamadas por teléfono habían hecho, cuánta gente habían contactado y cuántos voluntarios habían asegurado.  Esto desarrolló un espíritu muy competitivo entre los “field officers” (oficiales de campo), pero una competencia que derivaba en cooperación ya que por ejemplo, si una sección tenía demasiados voluntarios para ir a visitar un barrio, los mandaban a otro donde faltaban.

A eso se le agregaba una llamada por teleconferencia todas las mañanas donde se discutían los últimos números de las encuestas y estrategias a seguir.  Un día la llamada matinal fue más temprano que de costumbre.  Monika y sus colegas se tuvieron que levantar más temprano que lo normal (en general las jornadas de trabajo eran de 7 am a 1 am) y llegaron a regañadientes a la oficina.  Se encontraron con la sorpresa que el mismo Obama los llamo ese día.  Les recalco que si bien los números eran favorables, que no fueran arrogantes y trabajaran aún más.

Lo que más le impresiono a Monika en todos esos meses de trabajo en terreno, fue la gran diversidad de personas que se unieron al esfuerzo por elegir a Barak Obama.  Gente joven pero también gente muy mayor.  Una voluntaria de 82 años con problemas de rodillas estaba dispuesta a visitar a votantes pero pidió que por favor no fueran edificios con escaleras. 
Para Monika fue mágico compartir con tantas personas distintas y forjar lazos tan profundos.  Cuando le pregunte porque alguien joven como ella se sintió tan identificada con el candidato y su campaña, ella me contestó: “Él logró inculcarnos la visión de que esta era nuestra campaña y que para cambiar a nuestro país él solo no puede hacerlo, todos tenemos que cooperar.”

Por: Alejandra Letelier Kramer
Doctora en Antropología
Universidad de California Santa Cruz (EE.UU)

 
 

Roger de Flor # 2950, piso 6, Las Condes, Santiago - CHILE / Tel: (562) 333 0165 / Fax: 335 2043 / www.comunidadmujer.cl
Diseño: Conceptozeta